Mimi tiene 22 años y vive con sus padres. Es aprendiz de corte y confección. Son una familia de escasos ingresos. Su padre trabajó una temporada como guardia de seguridad en una empresa de la localidad, pero perdió su trabajo al cerrarse la misma. Desde entonces la familia vive en una situación bastante difícil.

Gracias a su tia, Mimi sigue un programa de formación de costura que le permite, además, ganar un poco de dinero de bolsillo a cambio de la confección de ropa en su barrio. Nunca ha ido a la escuela, aprendió a leer con sus amigos, y tiene ya un niño de dos años al cual dio a luz en el hospital de Monkole, que nunca llegó a ver pagada la factura de los cuidados recibidos por Mimi.

Cuando Mimi volvió a quedar embarazada, gracias al¨ Forfait Mamá¨, y tal y como le aconsejaron la enfermeras de Kimbondo, pudo organizar un sistema de cotización. Al quinto mes de embarazo acabó de pagar la suma de 55 € requerida para poder acogerse al programa.

Como viven en un barrio alejado y un área muy cerrada, no pudo llegar enseguida a Monkole al empezar los dolores de parto. Por eso tuvo que esperar hasta el día siguiente para conseguir atravesar algunos barrrancos. Cuando llegó por fin a Monkole, el niño había tenido problemas con el líquido amniótico, por lo que tuvo que ser rápidamente ingresado en la Unidad de Neonatología. Pasados cinco días del ingreso y seguimiento tanto de la madre como del bebé, toda la familia regresó a su casa, y el coste de todos los cuidados y actuaciones médicas fueron solamente de 55€.

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